UN TEXTO DE ALEJANDRA KUKHTINA

Esta edificación pertenece a un famoso arquitecto ruso Alexandr Kalyaguin. El edificio es pura ironía. Ya de por sí, su nombre es extraordinario e insólito: Et Cetera.
En castellano la palabra etcétera significa la continuación de alguna enumeración indefinida para que se usa normalmente para describir aspectos similares. La ironía de este nombre para este edificio se esconde en el mismo sentido de la palabra. Et Cetera=similar, algo habitual, sin embargo, al observar la imagen de esta obra arquitectónica vemos que es una construcción imponente, creativa, única. Es un auténtico rompecabezas geométrico: un rectángulo con bordes sobresalientes está instalado en un óvalo grande. Es más, imaginároslo con una torre, columna y las ventanas de diferente altura.
La asimetría, sin duda alguna, fue creada intencionadamente, puesto que junto con la asimetría el juego de formas geométricas crea magia para la vista de cada espectador. Pareciera que el teatro fuera un protagonista que sabe ponerse diferentes máscaras y transformarse, como lo hacen los actores en el escenario del mismo. Alexander, sin lugar a dudas, nos sorprendió con su obra de arte.

Estoy totalmente convencida de que cada ciudadano de Moscú habrá visto este edificio. Se destaca por su forma llamativa que le hace parecer a un castillo encantado. Las columnas en espiral, las ventanas altas, los arcos crean una increíble armonía. En realidad, tiene forma de una herradura.
La idea del arquitecto fue construir su propio palacio. Lo intentó hacer Arseniy Morozov, que fue un arquitecto que tenía mucho interés en dejar su granito de arena en las páginas de la historia arquitectónica de Moscú. Al regresar de un viaje que hizo por Italia y Portugal, se inspiró de maravillas de las construcciones occidentales. El estilo de la edificación es muy raro también. El estilo que domina este edificio es el mudéjar, sin embargo no puede permanecer en toda la obra, por lo tanto la apariencia de la casa se formó bajo la influencia de estilos aparentemente incongruentes: posee de características neomudéjares de las academias de arte y arquitectura chinas e italianas, clasicismo, romanticismo y de un estilo propio portugués «el manuelino».